La verdad sobre los pinos: UN MITO DESMENTIDO
Publicado por Lignum el
LA VERDAD SOBRE LOS PINOS,
UN MITO DESMENTIDO
“El vandalismo forestal no se encuentra entre las actuaciones propuestas en la política forestal para la mejora de nuestros bosques»
CONTENIDO
¿Alguna vez te has preguntado por qué los pinos son tan odiados?. A pesar de ser fundamentales para recuperar nuestros bosques degradados, estos árboles son víctimas de un mito que los presenta como invasores y dañinos. El vandalismo forestal, como el ocurrido en El Entorno Meaques Retamares, donde muchos pinos fueron arrancados de raíz, es una triste muestra de esta realidad. Pero, ¿qué hay de cierto en estas acusaciones?.
En este artículo, desmentiremos los principales mitos sobre los pinos y demostraremos su importancia en la restauración de nuestros ecosistemas.
El vandalismo forestal no solo daña nuestro entorno, sino que también hiere el alma de quienes dedicamos tiempo y esfuerzo a estos proyectos. Posiblemente, estos actos son consecuencia de cierta información que circula por las redes donde se fomenta el “RACISMO FORESTAL” (así lo denomina en el diario.es el investigador Sergio de Frutos) contra los pinos. Etiquetándolos de exóticos, invasores y antagonistas del crecimiento de otras especies.
Antes de adentrarnos en este debate, es crucial reconocer el contexto actual.
«Vivimos en una época marcada por la desinformación, donde cualquier contenido en redes sociales puede crear una realidad distorsionada con consecuencias graves»
Es fundamental desarrollar un pensamiento crítico y verificar la información antes de aceptarla como verdadera. Debemos resistir la tentación de creer ciegamente en lo primero que vemos, leemos o escuchamos, y asegurarnos de que las fuentes sean confiables.
La desinformación sobre temas forestales nos ha llevado a tomar una iniciativa. De este modo como Ingenieros de Montes y Forestales, es nuestro compromiso proporcionar información precisa y científica. Por ello, detallamos a continuación las razones que sustentan nuestras acciones, invitando a una reflexión y análisis crítico de los datos.
Proyecto de restauración
en el Entrono Meaques Retamares
Llevamos más de tres años dedicándonos a la restauración del entorno degradado de Meaques Retamares junto a la asociación sin ánimo de lucro Arbocity y aquellas empresas que quieren invertir en la mejora del medioambiente o simplemente reducir a través de medidas compensatorias su emisión de gases de efecto invernadero.
De esta forma, hemos plantado cientos de ejemplares arbóreos de diferentes especies entre frondosas y pinos.
Nuestro objetivo es incrementar la diversidad específica y estructural del sitio, optimizando las condiciones edáficas para favorecer la transición hacia un estadio sucesional más avanzado.
El Entorno
El Entorno de Meaques Retamares, ubicado al oeste de la ciudad de Madrid, es una extensión de cientos de hectáreas colonizado por retamas. Antiguo campo militar donde se realizaban maniobras, hecho que posiblemente en parte ha propiciado la erosión del suelo, compactación, degradación e igualmente una configuración en la fisiografía particular. En la actualidad, se ha transformado en un interesante lugar de gran importancia medioambiental y de esparcimiento social. Y aunque alberga una importante diversidad en flora y fauna, incluyendo endemismos ibéricos y especies vulnerables, existe un gran problema de degradación.
Suelo del Entorno
La mayor parte de esta superficie está constituida por arenas arcósicas resultante de la descomposición del granito. Su contenido en feldespato y cuarzo es abundante. Se trata de suelo pobre en materia orgánica, con poca capacidad de retención de agua.
Igualmente, en la fase de preparación del terreno, se detectó cierta compactación del suelo a escasa profundidad (30 cm), dificultando las labores de ahoyado y comprometiendo la expansión radicular de los plantones.
Climatología del Entorno
A lo comentado anteriormente hay que añadir los factores climatológicos adversos que deben soportar las plantas en este lugar. El Entorno Meaques-Retamares se encuentra en una región con un clima mediterráneo característico, lo que implica veranos secos pudiendo sobrepasar los 40º de temperatura e inviernos húmedos con temperaturas que pueden llegar por debajo de los 0º en ciertas ocasiones. Las precipitaciones son escasas distribuyéndose mayoritariamente en otoño y primavera.
Según Rivas-Martinez (1999) el Entorno forma parte de las siguientes unidades dentro de la región mediterránea:
- Superprovincia Mediterráneo-iberoatlántico, Provincia Carpetano ibéricoleonesa, Subprovincia Carpetana, Sector Guadarrámico.
- Superprovincia Mediterráneo iberolevantina, Provincia Castellano maestrazgo-manchego, Subprovincia Manchego, Subprovincia Manchego, Sector Manchego-sagrense.
¿Por qué plantamos pinos?
Los pinos, al igual que cualquier otro grupo de plantas, han desarrollado adaptaciones únicas que les han permitido sobrevivir y prosperar durante millones de años. Estas adaptaciones son el resultado de un largo proceso de selección natural, donde las características que favorecen la supervivencia y reproducción se transmiten a las siguientes generaciones.
¿Cuáles son estas adaptaciones?, sin profundizar en exceso, intentaremos explicar algunas de ellas:
Las hojas (acículas) a través de los estomas son responsable de la respiración y el intercambio de gases, lo que se denomina evapotranspiración. En el proceso de la respiración existe perdida de agua, que no es muy recomendable en época estival. Para reducir lo máximo posible esa evaporación, el pino con años de evolución, ha reducido la superficie de las hojas a la mínima expresión (lo mismo ocurre con los cactus, cuyas hojas son los pinchos).
Mantienen las hojas durante todo el año. Esto les ofrece la capacidad de poder realizar la fotosíntesis en cualquier momento en que las condiciones ambientales sean favorables independientemente de la época del año (primavera, verano, otoño o invierno).
La “piel” que recubre las acículas esta engrosada favoreciendo la retención de agua en su interior. Además, presentan sustancias cerosas que funciona como impermeable a la fuga del agua.
Los pinos desarrollan sistemas radiculares extensos y profundos que les permiten alcanzar fuentes de agua subterráneas.
Son especies en general intolerantes a la sombra, lo que es un factor importante en la restauración de ambientes degradados, ya que normalmente no existe sombras de otros ejemplares arbóreos.
Las coníferas presentan estructuras interna denominadas traqueidas, las cuales, además de función conductora es un importante reservorio de agua, evitando de esta forma la deshidratación en periodo estival.
Todas estas adaptaciones hacen de los pinos, según el investigador Luis Gil, “prodigios de la ingeniería” y es así, ya que tanto su diseño interior como exterior los hacen resistentes en ambientes degradados y adversos, donde otras especies no podrían sobrevivir. Este es el motivo por el cual se utilizaron tanto en las famosas repoblaciones forestales de principios de siglo.
¿Qué aportan los pinos plantados en ambientes degradados?
Los pinos, al colonizar suelos degradados, desempeñan un papel fundamental en la sucesión ecológica. A través de sus raíces profundas y su hojarasca, mejoran las propiedades del suelo, creando condiciones más favorables para el establecimiento de especies más exigentes como las frondosas, siempre y cuando las condiciones climáticas lo permitan.
Los pinares suelen ser considerados una etapa intermedia en la sucesión ecológica hacia un bosque climácico, especialmente en regiones más húmedas.
Sin embargo, en ambientes semiáridos, donde las condiciones climáticas limitan el crecimiento de otras especies, los pinares pueden representar el clímax ecológico, es decir, la comunidad vegetal estable y madura que alcanza un ecosistema determinado.
Así, se ha demostrado que la materia orgánica aportada por el pino carrasco en ambientes degradados favorece la recuperación de la cubierta vegetal y mejora el control hidrológico-forestal, como lo indican los estudios de Maestre Gil et al. (2004).
“ las comparaciones entre las propiedades del suelo bajo individuos de pino y fuera de la influencia directa de estos en repoblaciones de 30 años de antigüedad sugieren que, incluso en medios poco productivos, los aporte de materia orgánica del pino o la vegetación asociada, y los cambios microclimáticos permitirán un aumento del contenido en materia orgánica, de nitrógeno y del cociente C/N a medio plazo, y con ello una mejora de la fertilidad del suelo.”
Además, los pinares en terrenos degradados desempeñan un papel crucial en la protección del suelo. Su extenso sistema radicular y su abundante biomasa aérea contribuyen a la retención de agua y sedimentos, previniendo la erosión y pérdidas de suelo.
Una vez alcanzado el estadio de pinar en la sucesión ecológica de un bosque, pueden proliferar especies más complejas como las frondosas. Sin embargo, en ocasiones, la sucesión natural se ve influenciada por factores externos. La selvicultura, como herramienta de la gestión forestal, puede intervenir para acelerar, dirigir o incluso restaurar procesos sucesionales, asegurando la sostenibilidad de los ecosistemas forestales.
Un claro ejemplo son los pinares con un subpiso de encinas. La encina, en sus primeras etapas de vida, es tolerante a la sombra. Posteriormente, necesita que entre luz, ya sea por la muerte natural de los árboles, por eventos naturales como incendios, tormentas plagas o enfermedades, o por la gestión forestal que abra claros en el bosque. Estos claros permiten a la encina recibir la luz solar necesaria para su desarrollo.
En la Comunidad Autónomo Andaluza se realizó el siguiente estudio por Rafael M.ª Navarro Cerrillo1, M.ª Ángeles Varo Martínez2, Guillermo Palacios Rodríguez3, Francisco J. Ruiz Gómez4. En él, se llega a la siguiente conclusión
“El estudio de las características selvícolas de las masas artificiales, la adecuación y ejecución de las prácticas selvícolas, los patrones espaciales de la vegetación circundante y su estructura horizontal y vertical son fundamentales para comprender cómo las repoblaciones pueden ayudar a promover una selvicultura que favorezca la biodiversidad de este tipo de masas y su diversificación estructural, evitando situaciones de estancamiento que comprometan su regeneración y bloquean su diversidad. Las repoblaciones forestales desempeñan funciones muy importantes en la diversificación de los sistemas naturales a diferentes escalas.”
Mitos desmentidos
A lo largo de nuestra trayectoria profesional, hemos sido testigos de una gran cantidad de críticas negativas hacia los pinos, destacamos las siguientes:
Como expone Luis Gil, biólogo e ingeniero de Montes por la Universidad Politécnica de Madrid, en su artículo «Consideraciones históricas sobre (Pinus pinaster Aiton) en el paisaje vegetal de la Península Ibérica»:
«Estos pinares han sido y son significativos en el paisaje vegetal de la Península Ibérica».
En España encontramos, dentro del género Pinus, 8 especies, las siguientes: pino canario (Pinus canarensis Sweet ex Spreng), pinos carrasco (Pinus halepensis Mill.), pino salgareño (Pinus nigra arn. Subsp. Salzmannii) , pino negral (Pinus pinaster Ait.), pino piñonero (Pinus pinea L.), pino insigne (Pinus radiata D.Don), pino silvestre (Pinus sylvestris L.), pino negro (Pinus uncinata Ramond ex DC). De estas 8 especies todas son nativas salvo pino insigne que es exótica.
¿Cómo podemos saber que pinos son autóctonos y cuáles no?
Existen varias formas de determinar si la vegetación de un lugar es autóctona. Una de ellas es mediante análisis polínicos y de restos fósiles encontrados en turberas. Como señala Luis Gil en su artículo «Consideraciones históricas sobre (Pinus pinaster Aiton) en el paisaje vegetal de la Península Ibérica»,
«El estudio del polen en yacimientos cuaternarios se revela como una de las técnicas más eficaces para conocer la antigüedad y expansión de los pinares. Con los numerosos datos disponibles, el género Pinus es el más representado y su presencia irrefutable en grandes extensiones».
Otra forma es, a través del estudio de restos vegetales carbonizados procedentes de yacimientos arqueológicos. Por ejemplo,
«Una viga carbonizada, procedente del yacimiento de Hoya Quemada (Mora de Rubielos-Teruel) (Richter, 1985-1986), datada mediante el carbono 14 entre 1200 y 1500 años a. J.C. (bronce medio) fue identificada como de Pinus pinaster (Richter, 1987, com. pers. )», (Luis Gil,1991).
Además, antiguos textos históricos y geográficos pueden ofrecer valiosas pistas. Por ejemplo,
«La más antigua geografía de la península es la Ora marítima de Avieno (Schulten, 1955), poeta latino del siglo IV que utiliza un relato más antiguo, según Schulten un periplo massaliota del siglo VI a.J.C. que describe para los navegantes las costas entre Marsella y Cádiz; con adiciones y transcripciones de otros autores fue puesto en verso latino y arreglado por Avieno. En ella, el actual cabo Sabina -uno de los pinos era conocido como cabo Pityusas (de los pinos) y el copista latino ya manifiesta que antes los pinos eran más frecuentes.», (Luis Gil, 1991).
De esta forma, y teniendo en cuenta que ninguna de estas especies está catalogada como especie exótica invasora, consideramos que existen numerosas referencias científicas que demuestran la presencia de pinos en España, por lo que no debemos considerar lo contrario.
A lo largo de la historia de la humanidad el hombre ha hecho uso del suelo para la agricultura, especialmente en épocas de hambruna, así como el uso indiscriminado del fuego y la sobreexplotación de los recursos forestales. Todo ello contribuyó a la degradación y empobrecimiento de los suelos y favoreció la proliferación de matorrales en detrimento de los bosques relictos, especialmente en un clima mediterráneo tan adverso.
Las repoblaciones forestales llevadas a cabo a principios de siglo tenían diversos objetivos, entre los cuales destacaba la restauración de los ecosistemas degradados como consecuencia de la modificación del paisaje por la acción humana y la protección hidrológica. En el periodo que trascurrió desde 1940 a 1987 la Administración Forestal puso en marcha la política de repoblación planteada en la época de la república. El 82,7% del territorio (Gil, L., & Prada, M. A. (1993) de las repoblaciones se utilizaron especies de pinos que de forma natural se encentran en la península ibérica.
«En general, los objetivos con los que se diseñaron estas repoblaciones han sido en gran medida alcanzados.»
¿Por qué se eligieron estas especies para la repoblación? El pino, gracias a sus características, como su resistencia a condiciones climáticas y edáficas adversas, se convirtió en la especie más apropiada para repoblar ecosistemas degradados.
Desde un punto de vista técnico, y aunque no todas las repoblaciones tuvieron los mismos resultados, en general se consideraron un éxito al cumplir con sus objetivos de restauración de la cubierta vegetal en zonas degradadas y proteger el suelo frente a la erosión. Es probable que, de no haberse llevado a cabo estas intervenciones, las masas forestales actuales se encontrarían estancadas en una etapa mucho más temprana de la sucesión ecológica, dominada por matorrales heliófilos.
En la actualidad nos encontramos que la mayoría de estas masas provenientes de repoblación han alcanzado un punto en el que es necesario actuar mediante la gestión forestal sostenible. Los gestores de los montes debemos trabajar con un criterio unificado sin perder de vista el futuro inmediato en cuanto al cambio climático. De esta forma comenzamos una nueva etapa en la gestión de nuestros montes, donde es fundamental intervenir para lograr bosques más maduros y resilientes.
Una nueva realidad en el futuro de las masas forestales
En la actualidad, tanto a nivel global como en particular en la región mediterránea, estamos experimentando un nuevo escenario climático caracterizado por periodos estivales cada vez más prolongados y secos, temperaturas elevadas y una disminución significativa de las precipitaciones. Según el investigador Calama Sainz, R. en una publicación al Cuaderno de la Sociedad Española de Ciencias Forestales con titulo «La gestión forestal como herramienta para la adaptación al cambio climático:¿realidad o ficción científica?», explica lo siguiente y citamos textualmente:
“los registros climáticos demuestran un incremento observado en la temperatura media anual del planeta superior a 1ºC en el periodo 1880- 2016, con una marcada tendencia creciente, contabilizándose desde el año 2001 al 2016 dieciséis de los diecisiete años más calurosos registrados desde que existen datos”.
Los cambios perjudiciales que experimenta nuestro entorno forestal hacen imprescindible un manejo adecuado de las masas forestales para adaptarlas al cambio climático a medio plazo. Enrique Arrechea jefe de Unidad de Gestión Forestal Servicio Provincial de Desarrollo Rural y Sostenibilidad de Zaragoza Gobierno de Aragón, expone que…
“En las zonas de transición climática como nuestra península ibérica, los sistemas forestales pueden estar especialmente amenazados por el previsible aumento térmico y descenso pluviométrico.”
Esta nueva realidad climática dificulta en mayor medida la gestión de las masas forestales, ya que se están produciendo cambios como:
- Cambios en la distribución de especies forestales (en altitud y latitud).
- A nivel local es patente un cambio de especies por aquellas más adaptadas.
- Aumento de plagas y enfermedades.
Así, los técnicos se enfrentan a mayores desafíos al establecer una política de actuación, requiriendo una concienciación generalizada sobre las necesidades de los ecosistemas forestales. Es fundamental promover una colaboración multidisciplinaria para desarrollar estrategias que favorezcan la adaptación de estos ecosistemas a los cambios ambientales.
Entre las acciones clave para mejorar los ecosistemas frente al cambio climático se encuentran las repoblaciones de terrenos degradados, con un doble objetivo: restaurar los ecosistemas forestales y aumentar la captura de carbono. Además, es fundamental aplicar prácticas de selvicultura adaptativa para hacer las masas forestales más resistentes y resilientes.
Nuestras intenciones en el Entorno
Considerando los factores mencionados, decidimos implementar un plan de restauración del entorno a través de plantaciones forestales con la ayuda de empresas comprometidas con el medioambiente. Para ello, se han utilizado principalmente pinos, dada su rápido crecimiento, con el objetivo de proporcionar protección a las especies de frondosas menos adaptadas a condiciones xéricas. A medida que el suelo y el microclima mejoren, y mediante una gestión forestal adecuada, se favorecerá el desarrollo de las frondosas, eliminando gradualmente los pinos.
Esta plantación se desarrolló en varias fases:
Se realizó un ahoyado profundo (aproximadamente 25 cm x 50 cm) para crear una cama adecuada para las plantas, libre de obstáculos como piedras o zonas compactadas. Esto permitió a las raíces expandirse sin restricciones.
Se enriqueció el suelo con sustrato universal para mejorar su estructura y capacidad de retención de agua. Al aportar materia orgánica a un suelo degradado, se crearon condiciones óptimas para la supervivencia de las plantas.
Esta fase es clave para la supervivencia de la planta. Es importante conseguir una buena compactación del suelo en la rizosfera para asegurar un buen contacto entre las raíces y el suelo. Sin embargo, es crucial evitar la compactación excesiva (en suelos limosos- arcillosos), que podría dificultar la aireación y el drenaje, esenciales para el crecimiento de las raíces.
Se instalaron tutores para mantener la planta erguida y se colocaron protectores tubulares (tubex) para resguardarla de herbívoros y crear un microclima más favorable. Estas medidas ayudan a la planta a establecerse y a crecer de forma vigorosa.
El riego de asentamiento es un paso crucial en la plantación, pues favorece el contacto directo de las raíces con el suelo, evitando su desecación y asegurando su buen desarrollo.
Durante el verano, se aplican riegos de emergencia para asegurar la supervivencia de las plantas.
Es desgarrador ver cómo la desinformación puede destruir el fruto de tanto esfuerzo y dedicación. Este acto no solo daña nuestro entorno, sino que también nos priva de la oportunidad de aprender y crecer como sociedad.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICA
Consultado en la red.
Pinos nativos o exóticos. Lloret Maya F. Catedrático de Ecología de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), investigador CREAF
Entrevista con el catedrático Luis Gil, nuevo académico de la RAI
Publicaciones científicas consultadas.
Gil, L., & Prada, M. A. (1993), «Los pinos como especies básicas de la restauración forestal en el medio mediterráneo.»
Maestre Gil, F. T., Cortina Segara, J., & Gil Polo, F. (2004), «Repoblaciones de pinos halepensis y restauración de ecosistemas en medio semiárido.»
Navarro Cerrillo, Rafael M.ª, Varo Martínez, M.ª Ángeles, Palacios Rodríguez G., Ruiz Gómez, F.J. (2024), “Los pinares de repoblación como generadores de cambios en la biodiversidad a diferentes escalas”
Gil, L. (1991), “Consideraciones históricas sobre Pinus pinaster aiton en el paisaje vegetal de la península Ibérica”
Calama Sainz, R. (2017), “La gestión forestal como herramienta para la adaptación al cambio climático: ¿realidad o ficción científica?”
0 comentarios